Wabi-sabi parte 2

Blog, Fotografía de calle, Inspiración, la calle es nuestra, Reflexiones

A lo largo del tiempo que llevo rozándome con el término he llegado a unas cuantas conclusiones que son las que quiero compartir aquí. De alguna forma, estas pocas pautas son las que conforman ahora mismo mi yo fotográfico y espero que os sirvan todas… o ninguna. (Aunque si me gustaría que diesen pie para que cada unx reflexione un poco sobre su particular filosofía a la hora de enfrentarse a las imágenes.)

Anthony Hernandez: Una mirada desconcertante

Blog, Exposiciones, Fotógrafos, Fotografía de calle, la calle es nuestra

Os dejo este artículo que he preparado para La Calle es Nuestra.


“Como tantos de nosotros la formación de Anthony ha sido en gran parte autodidacta, su interés y experiencia vital le ha guiado en su trayectoria de más de 45 años. A sus inicios como fotógrafo de calle busca las situaciones, las miradas y de alguna forma plasmar lo que pasa a su alrededor. Sin embargo, y aquí es donde más cerca me siento de él, fue perdiendo el interés por el protagonismo del rostro, las personas y sus emociones, para centrase más en la estética, los espacios y el entorno en el que se mueven los personajes de las fotografías de otros. Me da la impresión de que buscaba fotos más perfectas. Sin duda el factor humano le añade una incertidumbre al proceso que no se si él no quiso aceptar o si por el contrario fue una búsqueda de nuevas maneras de narrar en la calle”


Todos quieren la noche

Blog, Fotografía de calle, Proyectos personales

Isabel Coixet es una directora increíble, con unas capacidades para la narración y sensiblidad envidiables. Mi película favorita de Coixet, como te puedes imaginar es:
“Nadie Quiere la Noche” Isabel Coixet 2015
Narra la historia de como la noche polar va cercando a los protagonistas, la noche en el polo significa la muerte, el frío, la nada.

Lo estético en lo ordinario

Blog, Fotografía de calle, Inspiración

 
Una playa, una montaña nevada, un atardecer o tu gato. Cualquiera de estas cosas te ha llenado en algún momento los ojos. Y lo ha hecho de tal forma que has deseado coger tu cámara de fotos y guardarlo para siempre. Es una de las finalidades de la fotografía, al fin y al cabo.
Cualquiera es capaz de reconocer una determinada belleza e intentar capturarla. Conseguir llevar al espectador a ese momento y plasmar aquello en un papel o pantalla de dos dimensiones es, no lo neguemos, difícil. Ahí está la técnica del fotógrafo y su ojo. He escrito cualquiera. Sí, cualquiera reconoce lo bello.
¿Qué ocurre en la foto más conceptual? ¿Y en la foto de calle? El autentico ojo entrenado consigue que algo que a ojos novatos es vulgar o cotidiano aparezca en la fotografía como estético y ciertamente bello. Este es el famoso ejemplo del paisaje y la lámpara de Stephen Shore.
En la foto de calle es aún más impresionante, y es para mi donde radica su misterio y atractivo. De una foto aparentemente impulsiva o sin premeditación o preparación alguna aparece algo más bello que la propia realidad retratada. Por una parte, porque lo efímero de este tipo de fotografía no te permite compararla con la realidad (que se ha esfumado) y por otra parte porque la fracción de tiempo que se captura cambia la realidad que nuestro ojo percibe y la transforma en algo mágico.
En la calle se trabaja con lo estético de lo ordinario. Con la belleza del día a día. Imagina; no hace falta viajar a otro continente ni estar en un glacial, lo ordinario esta esperando a la vuelta de la esquina para convertirse en estético y bello. Solo haces falta tú y la cámara.